jueves, 14 de febrero de 2013

Por José Terrats Chao

Hagamos un ejercicio relacional.
El principio constructivo de la antropología, tradicionalmente, es el conocimiento de la otredad. Como principio constructivo, el estudio del "otro" se consolida  a partir de un binomio comparativo esencial : lo propio y lo ajeno, el nosotros y ellos, el pertenecer o diferenciarse. En este orden de ideas, el antropólogo, como profesional en sus distintas modalidades, busca entender al otro a través de varios elementos "encapsulados" en ese meta-concepto (a veces tan manoseado) que conocemos como Cultura. Ya sea a través de ritos, prácticas, lenguaje, cosmovisión, creencias, etc. el estudio "sobre" y de la cultura ha sido la materia prima de la antropología. Durante este acomodo disciplinario, la antropología ha pasado por una serie de acontecimientos o paradigmas que la han llevado por varios y sinuosos caminos. Desde esa disciplina que daba cuenta de los otros "lejanos" exóticos y diferentes en un contexto colonialista cuya mirada etnocentrista (europea por cierto) hablaba más de la forma de ver al otro, que del "otro" mismo. Hasta  esa visión histórica del otro con delay evolutivo, es decir esa "antropología de formol" que da cuenta del indígena y del actor social que (por azares del destino) no se "ve" dentro del marco de referencia compartido, por mera convención o mero principio de diferencia y que a veces simplemente por una visión diferenciadora se le ve como outsider. Ambas visiones son igual de arbitrariamente diferenciadoras. En ambos casos se trata de antropologías que hablan de "lo fijo".
Desde una mirada más contemporánea (Crítica diría Rosaldo) o alternativa, la apuesta en este blog es hablar de esa antropología que quiere hablar de la transformación social, del cambio cultural y de cómo -por más que lo intentemos- el "otro" en tiempos de postmodernidad se construye y deconstruye de manera cotidiana justamente porque ya no se genera un "nosotros" consolidado, sino un individuo inacabado. Entonces el otro se aparece no como algo fijo sino como algo en constante cambio (onda y no partícula) y la antropología más que detectar y describir al "otro" como un bloque o conglomerado de identidad ahora está desconcertadamente frente a la mutación del individuo. En este caso me encantaría dejar clara la imagen de una antropología cuyo centro de estudio es la transformación y la mutación del individuo.
Bajo esta lógica también debemos destacar que la antropología nunca ha dejado de utilizar una de las herramientas más importantes que la consolidaron como ciencia y como disciplina: la observación. La etnografía es justamente la sistematización de un trabajo y oficio de observación que ha servido como el caldo de cultivo para el análisis antropológico y esa -a diferencia de otras "mañas" disciplinarias- ha permitido la vigencia, pertinencia y relevancia en la reflexión de las culturas contemporáneas, además de un diálogo con otras ciencias sin precedentes. Lo es así con el caso del diseño y muy concretamente con el modelo de pensamiento del Design Thinking.
Si bien es cierto que el principio del diseño es mejorar o crear algo. El design thinking es justamente una forma de enfrentar y resolver problemas concretos a partir de la interacción con ellos de manera un tanto distinta, tal vez sin el afán de explicarlo (como lo haría la ciencia), más bien con la intención de transformarlo (ya sea cambiarlo, mejorarlo o re-crearlo, como lo debe hacer el diseño o la ingeniería). En este sentido me encanta la imagen de un diseñador que piensa como actúa y viceversa, es decir con las manos. En este sentido el design thinking permite abordar cualquier tema con la valentía y la creatividad necesaria como para no negar la inclusión de cualquier herramienta que le haga más fácil solucionar un problema. Esta intención no es un "se vale todo", más bien "hay que probar con lo que funcione". Esta plasticidad que caracteriza el design thinking le permite trabajar con estructuras no fijas en un contexto donde se requiere estar abiertos a las posibilidades. La adaptabilidad para resolver problemas sería el principio constructivo del design thinking.
Es por esto que si tuviéramos que hablar de esa relación entre el Design Thinking y la antropología (a manera de resumen), tendriamos que hablar de sus dos principios constructivos. Desde esta óptica es una herramienta multireferencial que busca la comprensión, entendiemiento y comprensión de los cambios culturales y la mutación del individuo a partir de una herramienta de pensamiento que permite fluir, adaptarse y enfocarse a soluciones concretas de problemas concretos que tomen en cuenta su contexto no fijo y en constante movimiento. Es decir una suerte de diseño cultural.
Pensémos un momento. Lo dejo aquí.

1 comentario:

  1. Me acabo de enterar sobre el Design Thinking y me interesa conocer más al respecto, buen post!
    Estudiante de Antropología, Perú.

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